La Asociación también alertó sobre la presencia de explosivos de uso militar.
Asocapitales emite una alerta sobre la creciente circulación de armas de fuego, municiones y explosivos en entornos urbanos del país.
El análisis técnico consolidado para el cierre de 2024, desarrollado por la Dirección de Seguridad de Asocapitales con base en fuentes oficiales, evidenció que Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla y Bucaramanga concentran una parte crítica de la violencia armada del país, al registrar de manera conjunta el 23,8 % de las armas incautadas a nivel nacional.
El mismo informe indica que el uso de armas de fuego está implícito en el 44,33 % de los hurtos a comercio, el 60,7 % de los hurtos a personas y el 20,65 % de las víctimas de homicidio intencional, lo que demuestra una clara concentración urbana del fenómeno y un impacto directo sobre la seguridad ciudadana y la actividad económica.
Las tasas de ocurrencia de delitos con arma de fuego por cada 100.000 habitantes refuerzan esta alerta: Bucaramanga registró una tasa de 834,5; seguida por Bogotá con 581,7; Medellín con 507,1; Barranquilla con 301,8 y Cali con 297,1. Estas cifras reflejan una alta disponibilidad y uso efectivo de armas de fuego en contextos urbanos densamente poblados, lo que explica la recurrencia de hechos de alto impacto asociados al uso de armamento de alto poder.
En términos absolutos, se identificó que en dichas ciudades capitales ocurrió el 21,4 % de las amenazas registradas con uso de arma de fuego en todo el país. Solo con armas de fuego o aparatos explosivos, en estas ciudades también se concentró el 15,8 % de los homicidios intencionales, el 8,0 % de los hurtos a personas, el 5,2 % de los hurtos a comercios, el 14,7 % de los hurtos de automotores, el 1,4 % de las lesiones personales y el 0,58 % de los actos de terrorismo.
La presencia de explosivos de uso militar en zonas residenciales y comerciales evidencia una escalada cualitativa y operativa de las capacidades armadas de las estructuras criminales que hoy operan en los principales centros urbanos del país. Este fenómeno confirma que la violencia urbana está incorporando dinámicas propias del conflicto armado degradado, alimentadas por una insuficiente incautación, un débil control del flujo de armas ilegales y la ausencia de sistemas efectivos de trazabilidad.
Este fenómeno se ve agravado por la persistencia de confrontaciones entre grupos armados ilegales —ELN, Clan del Golfo, disidencias EMC e Iván Márquez— en regiones como Antioquia, Bolívar, Cauca, Nariño, Putumayo, Arauca y Chocó, donde se registran zonas de enfrentamiento y disputas por control territorial, rentas criminales y corredores estratégicos. Estas dinámicas han generado flujos constantes de armas y explosivos hacia las ciudades capitales, trasladando al espacio urbano lógicas propias del conflicto armado degradado.
Asocapitales reiteró que la incautación, el control, el seguimiento y la trazabilidad de armas, municiones y explosivos son responsabilidades del nivel nacional, en cabeza de las entidades con funciones de control de armas, inteligencia, investigación criminal, control fronterizo y aduanero. Las ciudades capitales enfrentan los impactos directos de esta problemática, pero no tienen competencia integral sobre el ciclo de registro y control de armas, municiones y explosivos, lo que exige una respuesta nacional más robusta, sostenida y articulada.

